Pianista a tus zapatos

Escúchalo aquí:

OPINIÓN // Por Mario Mora

Parece lógico pensar que en una competición futbolística pueden importar los pies, en un concurso de salsa la atención puede ir a la cintura, o en una interpretación pianística la mayoría del público desea elegir un asiento desde el que pueda ver las manos. Pero no, parece ser que no. Parece ser que últimamente el piano se toca con los pies.

img_0057

O al menos, es donde han requerido la atención muchos de los pianistas jóvenes que he tenido la oportunidad de ver en los últimos días en diversos concursos y actuaciones. No, no hablo solo de calcetines, aunque también. Hasta el jurado en uno de los concursos comentó el color de los calcetines de uno de los premiados con el mismo ahínco analítico con el que se critica la construcción estructural en la interpretación de la octava de Prokofiev.

Pero no, hablo de los zapatazos. De la inclusión de una tercera línea en la partitura con un comportamiento rítmico curioso a ejecutar con el pie izquierdo en el suelo, y con el pie derecho en el pedal de resonancia. Me imagino estas nuevas partituras con indicaciones como “ahora golpee este punto culminante con el talón del pie izquierdo, intentando que la percusión coincida con los bajos de la mano izquierda”, o “cambie el pedal en cada acorde acompañándolo de un estruendo percusivo atacándolo con una patada desde 10 cm de altura”. Incluso me imagino a esos músicos ensayando esos golpes…

…porque tienen que ser conscientes. No puede ser que muchos pianistas – porque ha sido algo recurrente – pasen horas igualando la exactitud sonora de las notas de un pasaje y no se de cuenta de que ese trabajo se puede tirar por la borda con una patada en el suelo.

Lo sé, puede sonar anecdótico. Pero os aseguro que hace más ruido que ese caramelo del que tanto nos quejamos, esa tos aguantada que ha estado apunto de matar a más de uno o ese abanico que tanto nos saca de quicio. Seamos coherentes, y no estropeemos la música que tanto nos ha costado interpretar.

Así que desde ahora, mejor, zapatero a tus zapatos y pianista a su teclado.

 

Sin comentarios

¿Te gustaría comentar esto?: